Hoy que la vida me ha puesto la pluma sobre el ojo

582
  0%
  0

Tags

pienso y distingo a los huracanes que surgen del Atlántico a esas caracolas que forman las puntas del diamante y van trepando tierra dentro Voy con mis manos de relámpago para nacer desde el oleaje como Venus o quedar ciego en la ...

pienso y distingo

a los huracanes que surgen del Atlántico

a esas caracolas que forman las puntas del diamante

y van trepando tierra dentro

Voy con mis manos de relámpago

para nacer desde el oleaje como Venus

o quedar ciego en la corteza de los árboles

perdido en el laberinto de los versos

    (bajo      subo     precipito

    y sedimento en cada hoja)

                                 como un presentimiento

Y esto lo pienso mientras mis manos aletean

con el nervio de una guerra que se inclina

sobre los hombros

Me sitúo en las aceras de Wall Street

y miro las pantallas

La caída de las bolsas de valores alrededor del planeta

nos reúne en este punto Ciegos por el humo del tabaco

a tientas por los callejones

Miro los relojes detenidos

en las alas abiertas de las aves que circulan cabizbajas

entre los tejados edificios chimeneas ventanas fuentes parques

blancas plumas y las nubes negras por el pensamiento

                 solo el huracán colmado de silencios

Tal vez fue la felicidad  o la negritud del tiempo

o esta sobredosis de miedo que corre en los parajes

Acaso el aletazo que no quiere extinguirse

y silencioso

relampaguea al horizonte

El cielo de unicornios embravecidos

acercándose en las noches de tormenta

Tantas inundaciones y ni un solo transeúnte con la corbata adormecida

Ah  mis manos de relámpago

mis manos que tiemblan

y me dictan cuando voy quedando ciego

Porque los mercados caen

los edificios desmoronan

y uno observa y mira y puede distinguir

que del grito último en que nos hemos anclado

somos la partícula suspendida en el aire

cayendo a través de las ventanas

flotando entre la lluvia

Pienso en los electrones

en el sabor de tu lengua

en la axila blanca blanquísima

de la niña que estuvo conmigo anoche

y al volver el rostro sobre las manecillas del reloj

toda ella y sus pedazos de blancura

cayeron con los edificios

Porque no estamos solos como cada noche

porque todo nos ha reunido en este punto

en la mirada del ojo que siempre precipita

Pienso en el brillo del silencio

que me remonta a la selva

en el brillo que surge cuando abres la boca

Pienso en el hueco del niño que no conoció a su padre

aquel brilloso padre tragado por la niebla

La misma niebla que nos va dejando ciegos

uno frente al otro sin poder pronunciar los apellidos

Global Scriggler.DomainModel.Publication.Visibility
There's more where that came from!